Dieter Brandau y el cura de Alsasua

Hasta las tetas ya de Alsasua, lo último que me imaginaba era que finalmente yo terminase escribiendo sobre Alsasua. Y de mala baba, lo reconozco. Digitales, blogs y webs nada peligrosas de ser señaladas como filoetarras, averchales o simplemente de izquierdas, llevan unos días subiendo mucho el tono contra el párroco de Alsasua, a raíz de lo acontecido el pasado fin de semana. La mayor parte de ellos, enlazan o hacen alusión a una entrevista que este cura navarro ha ofrecido a un medio. En concreto, a un periodista.

Aquí me veo obligado a declarar mi ignorancia sobre el particular, ya que a Dieter Brandau, que así se llama el susodicho, no lo conocía. Ni me sonaba. Ahora mismo, sigo sin conocerle, pero en base a la entrevista –que me he tenido que obligar a terminar- sólo puedo decir que me parece un auténtico impresentable.

Comencemos primero con una serie de datos:

-El domingo, un grupo de ralea humana se coló en la iglesia de Alsasua, accedió al campanario, y tras bloquear la puerta de acceso al mismo hicieron uso de las campanas para intentar sabotear el acto de Ciudadanos.

-Desde los primeros toques, el párroco intentó acceder al campanario para detenerlo.

-Personada la Policía foral en el interior del templo, volvieron a intentar reventar la puerta, policías y párroco.

-La policía foral le indica al párroco que no es necesario que presente denuncia pues ellos se encargan desde ese momento de realizar las oportunas diligencias. Cosa que así hacen.

-A escasas dos horas del suceso, la parroquia emite un comunicado desvinculándose del suceso.

-Desde ese instante comienzan a leerse las primeras acusaciones contra este sacerdote como cómplice de los asaltantes y amigo de los etarras, siendo uno de los principales medios que lo hace la empresa para la que trabaja Dieter Brandau.

-El periodista, intenta contactar en varias ocasiones con el párroco.

-El párroco, de nuevo en Alsasua, estando al tanto de la dinámica de este medio, y de los intentos de localizarle, se presta a la entrevista.

El resultado, preferiría no haberlo conocido, la verdad. No se si será cosa del frío, o es que con la edad me estoy volviendo así, pero estoy hasta los huevos de salvapatrias de sillón, que, como en el caso de este “periodista”, escondidos tras un micrófono y desde la otra punta del mapa, se permiten vocear exigencias a los demás para contentar su ego, desde un desconocimiento y un prejuicio que traspasa la indecencia hasta caer en el asco. Profundo asco.

El periodista, se presenta como católico, que estudió en un colegio religioso, y que conoce a un cura que….y amparándose en ese largo y meritorio currículo, se cree legitimado para cometer cualquier barbaridad contra cualquier sacerdote.

Esto no es ni más ni menos que el síndrome del maltratador. De aquél que dice le pega a su mujer porque la quiere, o de quien la mató porque la amaba demasiado.

Por lo que se ve este periodista pretende que los curas de Navarra vayan por la calle fusil al hombro, y en el momento que detecten un presunto etarra, se dediquen a vaciar cargadores. Resulta bochornoso leer en medios que pretender ser serios, cómo se expone como prueba irrefutable de la “culpabilidad” de este sacerdote, el que en el comunicado de la parroquia firme con tx. Patxi. Etarra sin duda. Ese es el nivel que alcanza en la actualidad gran parte de los medios de comunicación.

El párroco por su parte, no se achanta en ningún momento pues como bien apunta, haciendo uso de la VERDAD puede ir a cualquier lado. Y bien lo ha demostrado. Le indica como corresponde, que un cura puede tener su propio pensamiento, pero como sacerdote, lo es de TODA su parroquia, y a toda ella se debe.

Todos conocemos las historias que el pasado nos ha dejado, de curas metidos a políticos y sus nefastas consecuencias. Ahora por contra, si en Navarra podemos presumir de algo, es de tener unos curas de lujo, que se dedican únicamente a eso: a ser curas. A las cuestiones de la fe. A la caridad. Al perdón. Al apoyo solidario.

A éste párroco tampoco lo conocía, pero no me han hecho falta más que un par de llamadas para ponerme al corriente de su trayectoria como sacerdote. Gente que sí lo conoce como cura, y que por motivos que omitiré, si de algo están libres, muy libres, es de pasar por afines al entorno averchale, me indican que hay que ser muy….loco para pensar eso de alguien como éste cura, que lo único que hace es velar por sus parroquias.

La pausa antes del loco, estoy convencido que se debe a mi mal vicio de traspasar al papel la realidad sin cambiar ni una sola coma, haciendo que mi interlocutor, se pensase mejor qué palabra añadir a continuación. Imagino que la que le venía de serie no era tan educada.

El summum de la mediocridad en esta entrevista lo encontramos cuando el párroco le explica que él se debe a toda su parroquia, y que en Alsasua también hay buena gente. Ante lo cual el periodista, intenta recurrir al miedo más bajuno. Que conozco a Obispos…. que me cuentan secretillos… que no sabes con quién hablas…

Una puta vergüenza. Lo mismo, Señor Dieter Brandau, esos Obispos ya tienen hora de dejar de hablar con usted, si es verdad que lo hacen.

Qué es lo que queremos? Una Iglesia politizada? O una Iglesia que por fin se comporte como lo que nunca tuvo que dejar de ser. Porque manido recurso es apelar al pasado para quejarse de cuando curas y Obispos tomaban parte por una ideología, si ahora lo que pretendemos es que hagan exactamente eso, pero por el lado contrario.

Un cura tiene que rezar.

Para lo demás ya estamos el resto, que ni llevamos sotana ni tenemos otra obligación que hacer lo que se nos pase por el forro.

El domingo, los enemigos de la democracia, de la libertad y de la decencia, no hicieron más que lo que su única neurona les dicta. Como premio a ese proceder, como auténtico caramelo meritorio, se han encontrado con que, además de copar titulares, gracias a sus mamporreros mediáticos de la derecha han podido destrozar la vida de un cura. O intentarlo al menos.

Eso le deben a usted los auténticos etarras, Señor Dieter Brandau.

Para despedirme, que me caliento por momentos y la verdad que este personaje bien poco lo merece, aludiré al colmo de la ruindad, cuando este “periodista” le exige al cura que le garantice su seguridad. Se lo exige además con una vehemencia que raya lo patológico.

Señor Dieter Brandau, si algún día decide abandonar su cómodo sillón, y deja de esconderse tras su micrófono, Navarra le espera con los brazos abiertos, y con los curas dando misa. Y si para este viaje tan peligroso y letal precisa de seguridad, utilice los escoltas que lleva colgando entre las piernas, que son los que aquí usamos a diario para ese menester.

No para gritarle a un cura inocente en directo.

Señor Párroco de Alsasua, D.Patxi Izco, reciba usted todo mi apoyo y cariño, y si me permite el consejo, rehuya en lo posible todo lo que suene a medios de comunicación. En la actualidad hay pocos periodistas que merezcan ese título y la mediocridad campa a sus anchas.

No puedo más que recomendarle lo que yo mismo practico, y es el no volver a discutir con un imbécil. Le hará descender a su nivel y ahí, le ganará por experiencia.

Rogelio Taboada

Cantero artesanal, escritor e historiógrafo sangüesino

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