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De nuevo, España es un ejemplo. Un barco, atestado de inmigrantes en pugna. Italia, una nación con una nueva política de inmigración. No los quiere. Posiblemente, porque estén hasta las cejas de recibir inmigrantes a su costa, mermando con ellos los recursos que debieran de ser empleados en los naturales. Por otro lado, Malta, colonia inglesa, de los del buen rollo…pero que tampoco los quiere. Al igual que en Gibraltar, Inglaterra se llena la boca de buenas palabras e intenciones, pero llegado el momento, el problema, que se lo coma otro.

Solución?

Aquí está España hombre. Que como tenemos pocos, bienvenidos todos los que lleguen.

No sólo por estos desgraciados que andan de un lado para otro, sino que con este noble y desinteresado gesto, tan lleno de talante, a toda la inmigración africana se le ha dejado bien claro dónde ir de una vez por todas. Italia? No. Grecia? Saben que tampoco. Malta? Nunca lo han intentado porque saben lo que hay.

España. Nunca falla.

A nivel de sociedad la cosa hay que reconocer que está cambiando bastante. Hace algunos años, por hablar de esto y avisar de lo que venía, me llamaban nazi, racista, xenófobo….y un par de cosillas más. Ahora, también pasa, pero sólo ya con una parte de la población. Sólo pasa con los guays, los libertarios de medio pelo con Mac y chalet en Gorráiz. El pueblo llano, la gente corriente, ya ha visto por sí sola qué nos trae todo este jaleo.

Aumenta la delincuencia, merman los recursos sociales. Se obliga a recortes en lo más básico. Se les niega a ellos, a los de aquí, lo que a los de fuera regalan a manos llenas. La gente está harta de tener que trabajar en semiesclavitud para poder comer, mientras ven cómo toneladas de alimentos van directamente a los contenedores de basura, pues quienes los reciben de gratis, además de no necesitarlos, les resultan inconvenientes de almacenar.

Inmigrantes acogidos que sin cotizar un solo día de su vida recibe el doble de lo que cobra una viuda de aquí, a lo que deben de sumar otra cantidad más por cada hijo de la docena que tienen. A ellos no se les invita a abortar, no. A ellos se les recompensa por cada hijo que engendren.

Llega Miguel (por decir un nombre), vida normal, inquietudes normales, honrado y trabajador padre de familia. Haciendo alusión textual a sus propias palabras “hasta los putos cojones de los guays, y de todo”.

Ayer, hizo la Declaración de la Renta. 1200€ más que el año pasado, cobrando lo mismo, y sin cambios en su situación. Su esposa, por suerte también trabaja. Por tener esa suerte, esta pareja debe de regalar el fruto de su trabajo, de sus desvelos, parte de lo que reciben por no poder disfrutar más de su familia, de no saber qué es una semana entera de vacaciones los dos juntos…para que después otros que nada hacen y nada merecen lo reciban todo gratis sólo por venir aquí.

Ya no voy a preguntar al vacío eso de si estamos gilipollas. Queda claro que sí, que lo estamos.

Si esos pobres y desamparados inmigrantes, trabajaran del mismo modo que Miguel y su esposa en sus países de origen, no tendrían la necesidad de venir aquí a pedir sustento. Posiblemente ellos estarían en una situación bastante mejor, y nosotros aquí también. Lo que para eso, es verdad que hay una cuestión impepinable; deberían trabajar.

Aquí no les hace falta. Antaño ya con presentar sólo un tiket de autobús, se les concedía la nacionalidad. Aquí sin saber pronunciar una sola palabra en castellano ya disponían de un cheque al portador de más de 800€ al día siguiente de su llegada para que pudiesen “ir tirando”.

Con lo de hoy, con este gesto, nos hemos asegurado de que la cosa no sólo no mejore, sino que vaya a peor. A peor para los de aquí, por supuesto.

Que se vaya Rajoy. Y que derriben Los Caídos.

Lo demás…qué importa?

Aquí el que se queja, es de vicio nada más.

 

Rogelio Taboada

Cantero artesanal, escritor e historiógrafo sangüesino

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