Sáb. Jun 15th, 2024

No sólo hay una proximidad temporal entre Navarra (su día) y la Constitución (su día), sino otra más profunda. Si la España constitucional va mal, Navarra va mal.

Cuando se elaboró la Constitución del 78, se procuró aprender del pasado y evitar los errores de la de 1931 y de la guerra en la que desembocó. En algún caso no se consiguió. Tras el 78, España era puesta como modelo, teníamos prestigio y un futuro prometedor. Hoy, pasados 44 años …

En el 78 no se aprendió de las traiciones pretéritas del nacionalismo, por ejemplo de la rendición del PNV en 1937 traicionando a la República. Ni de su independentismo, por ejemplo de la proclamación del Estado catalán en 1934. Se cometió el doble error de no prohibir los partidos independentistas como otras Constituciones, y de ser complaciente con ellos regalándoles al traidor PNV, la Transitoria 4ª, y a ETA, la amnistía. Desde entonces, el proceso de traición a la Constitución y a España del nacionalismo vasco y catalán ha sido continuo y creciente, y ha llegado al máximo con Sánchez. Lo vemos:

La Constitución obliga a la solidaridad entre las autonomías (art. 138.1), y prohíbe los privilegios económicos o sociales entre ellas (art.138.2). Sin embargo, los 44 años de vida de la Constitución han sido un incumplimiento constante de esos dos artículos, con privilegios continuos a Euskadi y a Cataluña otorgados por el PP y el PSOE.

Además, el art. 155 que Rajoy aplicó controlando muy poco tiempo la Generalidad, dice que debe aplicarse si una autonomía incumple la Ley. La negativa de la Generalidad a cumplir la sentencia del 25% de la enseñanza en español es un gravísimo incumplimiento de la Ley. Al aceptarlo, Sánchez está con los que están contra la Constitución.

¿No nos niegan el derecho de opinión?

La Constitución (art. 92) dice que “las decisiones políticas de especial transcendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de TODOS los ciudadanos”. Los nacionalistas catalanes, con su referéndum chapucero, actuaron contra la Constitución al votar ellos solos, y lo mismo al declarar la independencia, porque el art. 2 establece la indisoluble unidad de España. Y presumen de que lo volverán a hacer. Sánchez gobierna a su servicio: sus indultos y su reforma de los delitos de sedición y de malversación están al servicio del independentismo y del golpismo. De nuevo con los enemigos de la Constitución y de España.

En el 78 se trató de evitar los errores de la Constitución del 31 de ser la imposición de una parte (la izquierda) sobre el todo, y de la guerra civil. Se buscó una Constitución consensuada y la superación del guerracivilismo. Sánchez va contra ese espíritu de la Constitución al haber formado un nuevo Frente Popular que reaviva el guerracivilismo y desacredita la Transición. Y va también contra la letra. Lo seguimos viendo:

La Constitución establece (art. 20.1.a) que tenemos derecho a la libertad de opinión y de expresión, y (art.20.1.c) que ha de haber la libertad de Cátedra, pero su ”Ley de Memoria Democrática” nos obliga a decir lo que el enemigo de nuestra libertad Sánchez decida sobre la historia de España. Nos niega esos derechos.

El Fiscal General del Estado debe ser imparcial (art. 124.1). Pero Sánchez presumió chulescamente de incumplirlo, de que el Fiscal General le obedece. Y otro tanto ocurre con la imparcialidad del Tribunal Constitucional (art. 159.5): desde Felipe González, sus miembros no son independientes. Y para colmo el propio Tribunal Constitucional va contra la Constitución cuando no ejerce y pasa doce años sin dictar sentencia sobre el recurso contra la ley del aborto del PSOE. Al no dictar sentencia, ha mantenido la ley recurrida y ha contribuido con ella a negar el derecho a la vida de los abortados durante 12 años, contra el art.15, que establece que “TODOS tienen derecho a la vida” (y si en el futuro permite que el aborto sea un derecho, estará negando al feto el derecho a la vida).

Estómagos agradecidos

Según la Constitución (art. 27.2), la educación debe tener como objetivo, el “pleno desarrollo de la personalidad humana”. Pero la Ley de Educación de Sánchez rebaja mucho el nivel de exigencia, regala de hecho un casi aprobado general y estimula con ello el no-esfuerzo en los alumnos. Propicia así la existencia de masas subdesarrolladas intelectualmente. Provoca algo parecido a las hambrunas impuestas por el comunismo, solo que aquí las víctimas de la inanición son las mentes de los alumnos.

La Constitución (art. 27.3) reconoce a los padres el derecho a que sus hijos reciban una educación acorde con su moral y su religión. El pentapartito navarro con Skolae, y Sánchez con su Ley de Educación niegan a los padres católicos ese derecho.

La Constitución (art. 86.1) obliga a utilizar decretos-ley solo “en casos de extraordinaria y urgente necesidad”. Sánchez la incumple al utilizar el decreto-ley continuamente.

El art. 16.3 obliga a lo sigiente: “los poderes públicos … mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica …”. Con recordar que los del “arderéis como en el 36” están en el Gobierno, está dicho todo. Además, al impedir con su Ley de Educación que los escolares conozcan la historia de España en la Edad Media y en los siglos de oro, consigue que no sepan que fuimos un pais defensor de la fe y grande y poderoso. Los que odian al catolicismo y a España, felices.

La Constitución se puede cambiar siguiendo unos pasos que ella misma establece (art. 167). Pero se puede hacer trampa y cambiarla saltándose esos pasos y sin necesidad de cambiar el texto: montándose un Tribunal Constitucional ad hoc, que no sea imparcial como debe ser (art. 159.5), sino obediente a Sánchez como lo es el Fiscal General del Estado, y que apruebe lo que él y sus socios enemigos de la Constitución le ordenen. Para eso va a nombrar magistrado del Constitucional a su exministro Campo que reconoció que están en un proceso de cambio de la Constitución (proceso constituyente), y a la asesora del Estatuto de Maragall que, tras ser “pulido” por el Congreso, tenía aún 14 artículos inconstitucionales. No hay línea roja constitucional que no esté dispuesto a saltarse.

Lo que acabamos de ver, mas sus dos estados de alarma inconstitucionales, su no respeto a la división de poderes, su ninguneo al Rey, mas … conforma un panorama muy negro. El Presidente del Gobierno, del lado de los enemigos de la Constitución y de España. ¿No es un ser esencialmente dañino? Y los diputados del PSOE y Chivite y el PSN, un rebaño de estómagos agradecidos, del lado de Sánchez y de los enemigos de la Constitución y de España. ¿Y España? ¿Hay esperanza o el enfermo ya no responde?

Rafael Berro
Catedrático de Filosofía

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