Txibite

Cuatro largos años el nazionalismo ha gobernado Navarra. Años de Skolae, de sablazos en la renta, de euskera por cojones, y de un largo suma y sigue de despropósitos que lo único que tienen en común es ver una Navarra sin identidad. Bajo ese oportunista “Navarra no se toca” todos vimos la realidad de que “sólo se toca hacia Bilbao”. Y durante esos cuatro años, largos cuatro años, tanto Esporrín desde su puesto de concejal, hasta Chivite como líder en la comunidad foral de un socialismo que vivía sus horas más bajas, se han mostrado contrarias a ese Kanbio, votando en la mayoría de ocasiones mano a mano con UPN contra la defenestración del antiguo Reyno.

Pero he aquí que llegaron las elecciones. Ante una gran mayoría de navarros que se vieron dispuestos a librarse por fin de ese nazionalismo arrasador, una parte de esa gran mayoría no se vio reflejada en la suma de la derecha, y optó por entregar su voto al único partido de izquierda en Navarra que sigue apoyando la Constitución (o eso se supone), y que, como he apuntado ya, en estos cuatro años se mostró opositor al gobierno más sectario que ha conocido nuestra tierra.

Gracias a ese voto, el PSN ha resucitado de sus cenizas, pero…para qué?

Pocos episodios dentro de la política de Navarra han llegado a ser tan sumamente tristes como los que estamos viviendo en estos días. Por el contrario de avalar la confianza que sus votantes han depositado en su última gestión contra el kanbio, y apoyar de buena gana a un Navarra Suma que es claro vencedor en éstas elecciones se mire como se mira…nos regalan éste triste espectáculo mezcla de M. H. y Viceversa, con La conjura de los necios, pasando de una Esporrín que gritaba agures a Asirón, a una Esporrín que cuenta con que el factor averchale le aúpe a la alcaldía.

El modelo más infame de sistema electoral, se cobra sus víctimas. Ante la más minúscula posibilidad de que la suma de perdedores pueda arrebatar el triunfo al partido que más navarros ha logrado reunir bajo sus siglas, se olvidan de su propio trabajo, de su propia palabra, y de lo que haga falta olvidarse con tal de pillar trono.

Pagan de tal modo a sus votantes, que por si no quería kanbio lo mismo ahora tienen kanbio y medio, y además por lo dantesco. Que si acaso esa egoísta infelicidad se cree que el voto del odio le va a salir de gratis, lo lleva claro.

A sus votantes sólo decirles un claro “joderos”, pues quien no ha querido conocer la realidad del socialismo en Navarra ha sido porque no ha querido. Que los que ahora están no les llegan a los herretes a los que antes estuvieron, a ver si nos vamos enterando ya.

Yo, yo y sólo yo.

A Navarra, sus problemas y sus gentes, que les vaya dando mucho el aire. Que aguantan lo que se les eche encima.

Ojalá la líen tan gorda en su búsqueda del mordisco propio, que en las próximas elecciones sean capaces de dinamitar de tal modo sus siglas que ni el pucherazo más declarado logre situarlas en posición relevante.

No habrán obtenido ni más ni menos que lo merecido.

Rogelio Taboada

Cantero artesanal, escritor e historiógrafo sangüesino

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