La nación del viejo reino de Navarra

Llevamos demasiado tiempo enfrascados en aclarar el término nación y si en España hay una o son varias. Conviene recordar que el vocablo nación se refiere a una población que vive en un mismo territorio y que está unida por su historia, cultura, idioma y origen étnico común. Ahora bien, una nación puede tener una entidad jurídica-política en la que preside la soberanía constituyente y formar un estado-nación que corresponde al territorio geográfico de un país, como es España, por lo que nación es sinónimo de estado, con sus tres elementos: fronteras, población relacionada con la nacionalidad y un gobierno que impone autoridad.

Sin embargo, el Secretario del PSOE, Pedro Sánchez, nos dice que “España es un país complejo y plural donde conviven múltiples realidades nacionales. Éstas no se justifican con los mugas o con la lengua, sino con su identificación que abarca vocación, sentimiento y voluntad de ser nación. Hasta ahora hay tres territorios que históricamente han manifestado su vocación de ser nación: Cataluña, País Vasco y Galicia”.

Es curioso el concepto que tiene Sánchez de nación, porque cualquier territorio que manifieste su deseo de serlo, automáticamente se convierte en realidad. Si los habitantes de Cortes quieren pasar a República, Larraga a Reino y Pamplona a Principado, votan y se transforman en lo que han solicitado.

Por otra parte, sabemos que desde la Constitución las tres autonomías se consideran históricas. ¿En concepto de qué? Si repasamos el pasado, ninguna se ha caracterizado por ser nación, porque Cataluña, Galicia y País Vasco siempre dependieron de otros reinos.

Cataluña, desde el s. IX, era un territorio dividido en condados. En 1137, el rey Ramiro II de Aragón pactó el matrimonio de su hija Petronila con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer, y nunca le otorgó el título de rey, sino únicamente de Príncipe. Un siglo después Jaime I se reconoce como Rey de Aragón, Mallorca, Valencia y Conde de Barcelona y Urgel. Por eso Cataluña se convierte en un territorio más de la Corona de Aragón, a pesar de los escritos amañados de los catalanes que se denominan Corona Catalana aragonesa.

Con respecto a Galicia, los actuales nacionalistas intentan proclamar la independencia, basándose en el reino de Galicia de los siglo X, XI y XII, aunque sólo gobernaron en varios períodos aislados con Ordoño I, Bermudo, García y Alfonso VI en 1109, para unirse definitivamente al reino de León y de Castilla en los siglos posteriores, aunque el título honorífico lo ostentaron hasta la reforma administrativa de 1833.

Si hablamos de Euskadi, su historia autonómica se remonta a 1979, porque durante toda la edad media perteneció a Navarra o a Castilla. Sin embargo, los vascongados y el tetrapartito navarro, comenzando con Uxue Barkos y finalizando con Adolfo Araiz, pretenden imponer una historia falseada, colocando a Sancho III el Mayor y al Fuerte como “Reyes de los vascos” o dibujando el territorio foral dentro del mapa de Euskal Herria. Los libros de texto de Geografía e Historia de las ikastolas están repletos de incorrecciones, mejor dicho de hechos históricos inventados con la aprobación del gobierno de Navarra.

No obstante, sienten vergüenza de algunos episodios de su historia y los ocultan, sobre todo cuando en 1200 Álava y Vizcaya se separan del Reino de Navarra y se incorporan a Castilla o cuando el Duque de Alba ataca Navarra (1512) en cuyas filas estaban grupos de vascongados o cuando cientos de guipuzcoanos integrados en las tropas castellanas, entre ellos Ignacio de Loyola, se enfrentan en Pamplona al rey navarro depuesto Enrique II en 1521.

Por ello, a estas tres comunidades de Cataluña, Galicia y País Vasco nunca deberíamos llamarlas históricas, porque jamás lo fueron; mejor calificarlas de “favorecidas o privilegiadas”. ¿Se basan en haber redactado un estatuto en la República del 31? Las regiones cargadas de historia son Navarra, con la formación de su reino en el siglo IX, Asturias, León, Aragón y Castilla. Reinos que se fraguaron en plena edad media y que dieron como resultado la agrupación de sus territorios en la nación española.

Por eso, si algunas socialistas y separatistas quieren destapar las esencias de la Constitución para dar más competencias a “las mal llamadas autonomías históricas”, los navarros vamos a ser los primeros en reivindicar “la nación del viejo reino de Navarra” con nuestros fueros, con nuestros derechos históricos y con la supresión total de la Transitoria Cuarta. El gobierno tetrapartito de las ikurriñas, de la imposición del vascuence, y del no al canal y al TAV quiere volvernos a la época de las cavernas, porque “cuanto peor, mejor” y así dar el paso hacia Euska Herria.

Como afirmaba el escritor Pío Baroja: “¡Cuánto daño hacen algunos políticos que se creen dioses! El nacionalismo se cura leyendo y viajando”.

 

Luis Landa El Busto

Licenciado en Ciencias Humanas y profesor

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