Higinio París Eguílaz

Un excelente economista en tiempos duros de sacrificio y reconstrucción, podríamos titular la semblanza de Higinio París Eguílaz, hijo del farmacéutico Saturnino París y de la maestra nacional, Vivencia Eguílaz que se conocieron cuando ejercían sus profesiones en Echalar, una de las Cinco Villas navarras en la cuenca del Bidasoa. Una vez casados, vinieron a vivir a la villa de los Infanzones de donde era oriunda doña Vivencia. Y así nació en Obanos, el primero de abril de 1907, Higinio que fue bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial poco antes de reconstruirse en su actual trazado, de san Juan Bautista. Fue padrino el abuelo materno don José Eguilaz, de la estirpe obanesa de pro de los Eguílaz y le administró el sacramento don Salvador Garísoain. Los París procedían de Sangüesa donde nació su abuelo paterno Higinio París. Algo me toca del parisino apellido por cuanto una París también originaria de “La que nunca faltó” casó en Amatriain en la Valdorba en una casa fuerte de este valle de hidalgos que heredó mi bisabuela Inés Zabalza. La casa se llamaba o se llama popularmente de la Parisa, y durante varios veranos de los años cincuenta fue residencia nuestra mientras mi padre se encargaba de las faenas de la recolección de las fincas de la casa que trabajaba. He sentido particular emoción al estar varias veces en casa París de Sangüesa, de la mano de mi amigo y compañero de tareas magisteriles, Javier París Sagüés, pensando que en ella se alojó nuestro gran patrono el docto y misionero incansable, Francisco de Javier.

Higinio París fue un chico despierto que enseguida dio muestras de una inteligencia fuera de lo común, a quien sus padres y familia le dieron una educación esmerada. En el plano superior, cursó la carrera de Medicina y como médico, formó parte de las Misiones Pedagógicas, por ejemplo el 21 de junio de 1934 estuvo en Vadillo, dentro de una campaña en La Rioja. Preocupado por la higiene pública, tiene un libro temprano acerca de la contribución al estudio de la epidemiología del sueño en los territorios españoles del Golfo de Guinea, que como sabemos eran la Guinea Española y Fernando Poo, que publicó en Espasa-Calpe en 1932. Al poco, en 1935, elaboró un trabajo muy panorámico de un tema que sería recurrente en años posteriores, acerca de Los seguros obligatorios vigentes en España, y que publicó en 1935.

Sin embargo, la ocupación profesional de más envergadura hasta destacar en la vida nacional fue la Economía. Formó parte de la Junta Técnica del Estado después del alzamiento de 1936 y uno de los puntales económicos de la España nacional durante la contienda. Así publicó en Burgos en 1938, Editorial FE, un completo libro sobre El Estado y la Economía, de cuatrocientas páginas exponiendo las líneas maestras de una política económica adaptada a las necesidades bélicas. Publicó al año siguiente La Guerra y los problemas económicos, y otros trabajos sobre la Economía de Guerra y la reconstrucción nacional, después de la llegada de la paz. La ingente obra bibliográfica de París Eguílaz va siguiendo la marcha de la economía española con títulos muy sugestivos sobre la autarquía española, después del aislacionismo impuesto por las potencias ganadoras de la II Guerra Mundial. Se presento voluntario como otros muchos universitarios españoles para luchar contra el comunismo soviético en la División Azul, pero su presencia en las esferas ministeriales, en cargos más técnicos que políticos, le exigieron dejar las armas y luchar para ganar la guerra económica que la dura posguerra imponía en España. Integrado también en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través del instituto Sancho de Moncada, puso en la imprenta un libro que tuvo un notable éxito como fue Teoría de la Economía Nacional (1945) en el que plasmó de modo sistemático la política de trabajo, de empleo, de emigración, de vivienda, de expansión industrial, de potenciación de la agricultura, que las circunstancias internas y externas permitían a España. En esa visión panorámica para la que estaba tan bien dotado, realizó un estudio acerca de los Diez años de de política económica de España desde 1939 a 1949, publicada este último año, y que complementó después de un decenio, en Consideraciones sobre la evolución económica de España desde 1939 hasta 1959. Año éste como sabemos, del Plan de Estabilización, que puso en marcha el Estado para “hacer caja” con la austeridad y con las remesas de emigrantes que con billete de ida y vuelta emigraron a trabajar al extranjero, preparar la política del Desarrollo con los planes al respecto.

Incardinado en la alta nómina de la AISS (Administración Institucional de Servicios Socio Profesionales), desaparecida la Organización Sindical, después de la muerte de Franco culminó su obra bibliográfica con títulos muy sugestivos en los que expresa su decepción por la deriva política de España. Ahí están algunos de sus últimos libros: Una política para España (1976), Informe al pueblo Español (1978), Cincuenta años de economía española 1930-1980 (1981), España en el socialismo actual (1986) y Universo y sociedad humana (1987)

Después de una entrevista a fondo, el 15 de julio de 1986, el periodista y director del periódico Metro, Carlos Salas, escribía de él en un artículo que titulaba Los hombres que ganaron la guerra económica: “De lo que no se ha hablado casi nada es del papel de la economía en aquellos años salvajes, y de cómo el ejército que ganó la guerra fue el que mejor gestionó los recursos y el dinero.’Lo hicieron mucho mejor en el lado nacional’, me decía esta semana el economista Ramón Tamames. Gran parte de esta eficacia se debió a la intervención de un hombre llamado Higinio París Eguílaz”

En lo personal dio también testimonio de sobriedad con un austero modo de vida, que compaginó con jornadas de descanso familiar en Torremolinos en la Costa del Sol. El 30 de junio de 1951 contrajo matrimonio en San Jerónimo el Real de Madrid con Dolores Mª Claveña Santos. Las malas lenguas dicen que para la boda alquiló el traje de novio y así aligerar los gastos del enlace. Anécdotas aparte, París Eguílaz es uno de los mejores economistas que ha habido en España en las décadas del sacrificio, de la penuria ilusionada por salir del subdesarrollo, del esfuerzo nacional por alcanzar una prosperidad de la que hemos gozado las generaciones siguientes.

 

Jesús Tanco Lerga

Doctor en Ciencias de la información por la UN

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