De Navarra XIX- Sancho (parte 1ª)

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Listado de Reyes de Pamplona según el Códice Albeldense:

ITEM NOMINA PAMPILONENSIUM REGUM

1- Sancio rex filius Garseanis regis regnauit annos XX.

2- Garsea filius Sancionis regis regnauit XL et amplius.

3- Sancio.”

Más adelante, entra en detalle sobre éste primer Rey de Pamplona, llamado Sancho Garcés:

“XX. ADDITIO DE REGIBVS PAMPILONENSIBVS

In era DCCCCXLIIII surrexit in Panpilona rex nomine Sancio Garseanis. Fidei Xpi inseparabiliterque uenerantissimus fuit, pins in omnibus fidefibus misericorsque oppressis catholicis. Quid multa? In omnibus operibus obtimus perstitit. Belligerator aduersus gentes Ysmaelitarum multipficiter strages gessit super Sarrazenos. Idem cepit per Cantabriam a Nagerense urbe usque ad Tutelam omnia castra. Terram quidem Degensem cum opidis cunctam possideuit. Arbam namque Panpilonensem suo iuri subdidit, necnon cum castris omne territorium Aragonense capit. Dehinc expulsis omnibus biotenatis XX’ regni sue anno migrauit a seculo. Sepultus sancti Stefani portico regnat cum Xpo in polo.”

“En la Era 944, se erigió en Pamplona rey de nombre Sancho Garcés. Inseparable a la fe de Cristo siempre lo veneró, fue piadoso y compasivo con todos los fieles oprimidos católicos. ¿Cuánto? Siempre fue óptimo en todas sus acciones. Batallador con los enemigos del pueblo ismaelita, hizo múltiples estragos sobre los sarracenos. Tomó por Cantabria desde la ciudad de Nájera hasta la de Tudela tomando todos los castillos. Poseyó la tierra que dicen Deyo con todos sus fuertes. Arba y Pamplona fueron sometidas a su ley, desde su castillo conquistó todo el territorio Aragonés. Después expulsó a todos los enemigos de Cristo, murió a los XX años de su reinado. Sepultado en el pórtico de San Esteban reina con Cristo en el Cielo.”

Aunque las comparaciones sean odiosas, comparemos esta descripción con la que encontramos en éste mismo códice para D. Pelayo, que dice así:

“El primero que reinó en Asturias, fue Pelayo, que residió en Cangas diecinueve años. Expulsado de Toledo por el rey Witiza, entró en Asturias después que los sarracenos ocuparon España. Reinando Jusuf en Córdoba, y Munuza en la ciudad de Gijón (donde le pusieron los sarracenos para dominar a los asturianos). Pelayo se rebeló antes que cualquiera en Asturias. Destruyó a los Ismaelitas, quedó muerto su general Alcamano, y prisionero el obispo Opa. Por último, Munuza también perdió la vida, y el pueblo cristiano recobró la libertad. Los que del ejército sarraceno escaparon de la espada, fueron por juicio de Dios oprimidos y sepultados por el monte Liébana, y el reino de los astures quedó erigido por la divina Providencia. Murió el referido Pelayo en el lugar de Cangas en la Era 775.”

Bueno, en base a este códice, y si lo que buscamos es al Príncipe de la Cristiandad, motor de la Reconquista…pues que nuestro Sancho apunta maneras al ser descrito como fiel devoto, protector de los católicos oprimidos, y azote de los enemigos de Cristo. Algo que para Pelayo, ni por asomo.

Vemos el códice de Roda, y comprobamos que el párrafo dedicado a Sancho Garcés es idéntico al que hemos encontrado en el Albeldense, sin duda por realizarse uno en base al otro como copia textual, con lo que poco más podemos encontrar sobre éste monarca en los códices, como descripción de su reinado.

Pero, ¿de dónde sale éste Sancho Garcés?

Ésta es otra de las cuestiones en las que entro en confrontación directa con la historiografía oficial. Se acepta por lo común el origen de Sancho Garcés como hijo de García Jiménez y Dadildis de Pallars, y tras un estudio minucioso de todas las crónicas así como un seguimiento de una cronología que entre dentro de la lógica (me he encontrado con nietos que nacieron antes que sus propios abuelos), debo de exponer que tal aceptación es incorrecta, y por partida doble.

Si bien el códice Albeldense sólo incluye el nombre del padre, – filius Garseanis-, en el rotense vemos que lo especifica del siguiente modo:

“Arsea Scemenonis et Enneco Scemenonis frates fuerunt. Iste Garsea accepit uxor Onneca Rebelle de Sancossa et genuit Enneco Garseanis et domna Sanzia. Postea accepit uxor domna Dadildi de Paliares soror Regimundi comitis et genuit Sanzio Garseanis et Scemeno Garseanis.”

“García Jiménez y Eneco Jiménez hermanos fueron. Este García tomó por esposa a Onneca la Rebelde de Sangüesa y engendró a Eneco García y Doña Sancha. Después tomó por esposa a Doña Dadildis de Pallars hermana del Conde Raimundo y engendró a Sancho Garcés y Jimeno Garcés”

Pues bien. Estoy en franco desacuerdo con éste párrafo, tanto por el padre como por la madre. Contando con que Sancho Garcés ya es documentado luchando contra los moros desde su castillo “aragonés” en la década de 880, es un hecho que desciende del mismo tronco que el Rey Eneco Jiménez, aunque como acabamos de ver, lo ubican en la rama perteneciente a su hermano García.

Sobre el motivo de su ascensión al trono pamplonés, no hay consenso sobre el particular entre los que han estudiado el tema, ya que a día de hoy siguen sin explicar a ciencia cierta su motivo real.

Por no marear más de lo necesario y aun a riesgo de repetir el peñazo de “los mil nombres”, paso directamente a exponer “otra” realidad, comenzando por dar uso al refrito documental elaborado en San Juan de la Peña.

Describiendo las andanzas de un García Enecconis, el supuesto heredero de Arista, tras anunciar su muerte encontramos el siguiente párrafo:

“Enterrado el dicho rey dejó a su mujer preñada; y un día por gran desventura pasando la dicha reyna por la val de Aibar, moros desterrados la asaltaron y mataron a toda su escolta, y a la dicha reyna hiriéronla con una lanza en el vientre por la cual murió. Ocurrido esto, pasó por la dicha val un noble varón de las montañas de Aragón, acercándose a la terrible matanza de cristianos, vio que por la dicha herida que tenía la reyna en el vientre aparecía una mano de criatura, y nada más verlo se apeó y abrió a la dicha reyna por el vientre y muy cortésmente sacó a la criatura viva del vientre de su madre y así lo adoptó. Después lo bautizó y le puso el nombre de Sancho Garcés, al cual crió muy ricamente”

Con éste pasaje se identifica desde la historiografía a oficial a Sancho Abarca, ya que en párrafos posteriores este niño rescatado de la muerte es identificado como tal. Lo malo es que se afirma que éste Sancho, el llamado Abarca, es Sancho Garcés II. Por suerte, trabajos meritorios como el elaborado por el Dr. en Historia D. Alberto Cañada Juste, con el título de ¿Quién fue Sancho Abarca? (2012) nos abren la puerta de manera elegante a discrepar sobre esta atribución, haciendo que en casos como éste el disentir de manera clara sea más llevadero. Algo que es muy de agradecer, la verdad.

Para encontrar la realidad, nos ayudan tanto las casualidades como las comparativas. Comparativas como la que sigue.

Tras describir su nacimiento de la manera que hemos visto, habla de tiempos posteriores donde buscando un nuevo caudillo que los dirigiese los navarros se reunieron, presentándose ahí el noble aragonés con el joven bautizado como Sancho Garcés, al que describe como:

“Vino vestido y calzado como un pastor y le llamaron Sancho Abarca. Fuy muy maravilloso hombre y comenzó a batallar fuertemente contra los moros. Y conquistó desde Cantabria hasta Nájera y entró en Montes de Oca, y entró en Tudela y en toda la cuenca de Pamplona y gran parte de las montañas de Aragón y de Sobrarbe, y mandó construir muchos castillos y fuertes para contener a los moros, y realizó muchas y diversas batallas con ellos ganándolas todas”

Podemos compararlo casi palabra por palabra con la primera descripción de éste capítulo, referente a Sancho Garcés I. Monarca del que se sabe a ciencia cierta que fue él el que liberó de los moros la primera Rioja, conquistó Pamplona, tierra Estella, duplicó el tamaño del condado de Aragón, que fue el primero en llegar hasta el Ebro…etc etc. Primera casualidad.

Segunda casualidad: Ennega, nombre de la reyna en el relato de su nacimiento. Ennega, es otra de las maneras de nombrar a Onneca. Como la madre de Sancho Garcés.

Puede pasar por sutileza que el relato de su nacimiento tenga lugar en la val de Aibar, valle que discurre de este a oeste y enlaza Aibar y Sangüesa en su camino medieval. Val que creo debe su nombre popular a la muerte de esta reyna, Uñesa, ya que en la documentación medieval posterior se le reconoce como val de Onniesa. Lo de sutileza lo digo por encontrar a esta Onneca muerta en el camino a Sangüesa, sabiendo que la “primera” mujer de García Jiménez, Onneca la Rebelde, era señora de Sangüesa. Que será la tercera casualidad.

Nos liamos ahora con las fechas. Se tiene por cierta la fecha de 865 como la del nacimiento de Sancho Garcés I. De su padre oficial, García Jiménez, se baraja una fecha para su existencia comprendida entre el año 835 falleciendo en el 886. Pues bien, nuevo error. A no ser, claro, que los Garcías con peso y mando en la Navarra original fuesen legión. Si recordáis del capítulo dedicado a los cerretanos, en el cónclave de 843 donde Arista se comprometía a pagar impuesto a los moros, se personó ibn Garcya al-Sirtan. El hijo de García “el cerretano”, quien debía de entregar los rehenes de Huesca que estaban en su poder. En 843. El García que figura como padre, no puede ser otro que el García hijo de Jimeno, y por ende, si en el 843 tenía ya un hijo en edad de representar a su casa…difícilmente pudo nacer en el 835.

Recordemos la cita en cuestión:

“Se concertó también el amán de Yannaqo ibn Wanniqo (Eneco Eneconis “Arista”) hermano de madre de Musa [.] En este amán suyo entró también Ibn Garsiya al-Sirtan

Sabiendo que García Jiménez tuvo un hijo llamado Eneco, veo en su propio nombre el motivo de que el cronista moro lo presente de esta manera, únicamente como hijo de García, ya que describir a un Enneco tras otro Enneco Enneconis no haría más que complicar la cosa al estilo Chronica Nauarrensiss siue Aragonensis.

Echando a ojo que cada generación se distancie un mínimo de 18 años entre padre e hijo, la fecha de nacimiento de García Jiménez mínimo la tenemos que retrasar a 807. Fecha que resulta óptima para ser hijo de Jimeno, sin tener que adjuntarle el consabido “posiblemente nieto”, y aun somos generosos pues la edad “cristiana” para casarse por entonces eran los 15 años. Dando por buena la fecha de su fallecimiento, se hubiese dado a la edad de 79 años. Todo un logro en la edad media, pero dentro de lo posible.

Resumen por puntos de lo que llevamos hasta ahora:

-Tener claro que Sancho Garcés I no fue hijo de Dadildis de Pallars

-Tener como cierto que nació tras la muerte de su madre en una emboscada de los moros.

-Que Sancho Garcés I, es a su vez el llamado Sancho Abarca.

-Que conquistó tanto los primeros territorios de Álava, como los de La Rioja, gran parte de Aragón, etc, etc.

Entre tanto códice que hay por el mundo, de ser todo esto cierto alguno habrá que se acerque a la realidad, ¿no?

Del cronicón Villarense:

“El rey Íñigo Arista tuvo por hijo al rey don García, al que dijeron García Íñiguez. Este rey García Íñiguez tomó por mujer a la reina doña Urraca, y tuvieron un hijo, que tuvo por nombre Sancho Garcés, y después recibió el nombre de rey Sancho Abarca, y os diré cómo. Mataron los moros al rey García Íñiguez y quedó su mujer preñada, la reina doña Urraca. Y después en la Cumberri, pueblo de Pamplona, la hirieron de una lanzada, y murió la madre y nació el hijo vivo por la llaga de la lanzada. Este hijo lo tomó un rico hombre de la montaña y lo crió lo mejor que pudo y le puso por nombre Sancho Garcés. Y cuando este niño se hizo grande, fue hombre muy esforzado y muy generoso y acogía consigo a todos los hidalgos que encontró en las montañas y les daba cuanto tenía. Y sus hombres, cuando vieron que era hombre esforzado y de gran trabajo, le pusieron el nombre de Sancho Abarca. Y se le llegaron todos los ricos hombres de la tierra, y por la bondad y por el esfuerzo que vieron en él, lo alzaron como rey. Este rey Sancho Abarca fue a Cantabria y guerreó contra los moros y conquistó desde Cantabria hasta Nájera y hasta Monte de Oca y hasta Tudela y conquistó toda la plana de Pamplona y gran parte de las montañas, y después conquistó todo Aragón e hizo muchos castillos por la tierra para guerrear contra los moros, e hizo muchas batallas con ellos y las ganó”

Acojonante eh… Sobre todo por lo de Arista 🙂

Es impresionante el número de veces que se encuentra Urraca por Onneca. Tanto, que hasta da por pensar que puedan ser dos modos diferentes para un mismo nombre. Éste cronicón nos deja claro que Sancho no es hijo de García Jiménez, sino de García Eneconis. Del mismo modo, da por bueno todo lo leído hasta ahora. Sigamos pues, a ver qué sale.

Nos centramos en el 865, supuesta fecha del nacimiento de Sancho. Buscamos situaciones o eventos donde podamos encontrar a moros tan cerca de Sangüesa en fechas aproximadas. Y los hay. Pero aquí es cuando me parto por cuartoymitá 🙂

La mayor parte de lo relatado en éste capítulo, debería de haberlo incluido en el anterior pero por no liarlo más aun, decidí dejar ésta parte para el de hoy, por el motivo que ahora mismo váis a comprender.

Sobre el año de 861 se documenta una batalla en Liédena, a cinco kilómetros de Sangüesa, y a cuatro de la val de Aibar. En esa batalla murió un ilustre Jimeno. Muerte que encontramos relatada en el códice de Roda, de la manera siguiente:

“Eneco Garcés tomó por esposa a doña Jimena y engendró a García Eneconis que fue muerto en Liédena y a Jimeno Eneconis y a Furtún Eneconis y a Sancho Eneconis. Estos tres huyeron a Córdoba. La hermana de ellos llamada doña Toda, fue esposa de García Eneconis de Olza”

Qué… como para cerrar esto y encender la tele, ¿qué no?

Aquí siguiendo la línea que marca la historiografía oficial, tenemos al supuesto hermano de Sancho Garcés I, llamado Eneco, que tuvo por hijos a un García, un Jimeno, un Sancho y un Fortún. Eso hablando de un hombre llamado Eneco que era hijo de García, hermano de un Jimeno, un Sancho, y primo de un Fortún. Por si la cosa no estaba clara ya, según éste párrafo Sancho Garcés fue hermano de su propio padre, y tío de si mismo ya que al García Eneconis que murió en Liédena lo nombra como hijo de su hermano 🙂

Debo de reconocer que al noble muerto en Liédena se le identifica de múltiples maneras, pues se le encuentra como García Eneconis, Eneco Garcés, o como el propio García Jiménez, y un clon que le adjudican con el mismo nombre, que ostenta el Señorío de la Valdonsella. Muy completico éste difunto.

Como no tengo intención de liar más la cosa, comenzaré aclarando todo este entuerto, denunciando los orígenes de tanto error:

El primer y mayor error de todos, el no saber reconocer la individualidad de los dos territorios. Pamplona y su “plana” por un lado, y Navarra por el otro. El segundo error que ha originado este sistemático caos, es la batalla de fechas asociada a esta nula división territorial. Se ha pretendido encajar fechas, sucesos y personajes de dos ubicaciones diferentes en tiempos diferentes, para un solo territorio en un mismo tiempo.

Dentro de la dinastía Arista que se tiene por oficial, podemos comprobar cómo de García Eneconis a su hijo Fortún sólo los separan 15 años. Justo en la mencionada edad “cristiana”. Tomemos éste ejemplo como dentro de lo común en esa época.

Ahora volvemos con el hijo de García “el cerretano”, al que llamaré a partir de ahora y por diferenciar, Íñigo. Si en 843 representaba a su facción familiar, dígase los Jimeno, mínimo tendría estos 15. Como hemos sido generosos y le hemos puesto ya con 18, no hay nada, pero nada que nos impida pensar que Iñigo ya era padre de su primer hijo, en una Navarra donde el tener hijos además de ser una necesidad demográfica, era una obligación legal, y motivo justificado de divorcio en caso de no darse.

Este nuevo Jimeno hijo de Íñigo, al que llamaré como a su abuelo, García, aun contando con que naciera en el mismo año de 843 en el que su padre acudió al concilio, nos llega sin ningún problema al año de la batalla de Liédena con 18 años. Una edad más que lógica dentro de la edad media donde tener ya embarazada a su mujer.

Todo esto sin hacer malabares, sin inventarse nada, sin pretender que nadie cumpla 126 años, sin que nadie tenga que ser su propio tío, y sin tener que tachar de falso ningún documento original. Todo esto, es lo que tengo como HISTORIA REAL.

No es cosa de percepción, sino simplemente de saber leer, porque muestras de la división territorial, y de la distintas atribuciones dinásticas, las hay a patadas. Incluso donde menos las esperas.

Pongo como ejemplo nuestra conocida crónica de San Juan de la Peña. En el capítulo que dedica a la fundación del propio monasterio, al finalizar nos regala una inesperada genealogía, que dice así:

“Por entonces reinaba en Navarra el rey García Jiménez y la reyna Onneca su mujer y en Aragón señoreaba el conde Aznar y el rey Abderramán en la ciudad de Huesca en el año de nuestro Señor de 858. Después de muerto el dicho rey García Jiménez reinó en Pamplona el rey García Eneconis en el año de nuestro Señor de 891. Y muerto el dicho rey García Eneconis reinó después de él Fortún Garcés en el año de nuestro Señor de 903”

No hay duda de que para realizar esta breve genealogía se vale de diferentes documentos originales, que le obligan a nombrar a García Jiménez como Rey de Navarra, pasando a un García Eneconis que claramente no desciende de él, reinando en Pamplona.

De ésta breve genealogía he leído decir casi de todo, no teniéndola por muy fiable la mayoría de estudiosos ya que consideran harto erróneas sus fechas, entre otras cuestiones. A mi parecer, son precisamente sus fechas las que mayor fiabilidad otorgan a este breve extracto. Expone de manera cuasi exacta, la fecha de finalización del reinado de cada monarca señalado. Que no tiene por qué ser el año de su muerte o nacimiento.

García Jiménez dejando de reinar en 858, García Eneconis en el 891, y su hijo Fortún en 903. Pese a la fecha oficial para su muerte que le otorgan a García Jiménez “el cerretano” de 886 no nos causa ningún daño reconocer ésta nueva fecha como la fecha más probable de su retirada como caudillo, pasando la corona a su hijo Eneco Garcés, en una edad más apta para el combate. El Iñigo de nuestro ejemplo anterior. E incluso puede marcarse el declive de García como el motivo principal para que los moros atacasen el feudo Jimeno tres años más tarde, midiendo las fuerzas del nuevo caudillo. A García Eneconis lo “jubila” en 891. Justo en el año en el que encontramos el primer documento medieval firmado por Fortún como Rey. Rey que sería desalojado de Pamplona por nuestro Sancho Garcés I en el año de 905 -se supone-, aunque bien pudiese ser en el 903 que nos detalla la crónica.

Según la nueva línea dinástica que parte de éste estudio, pondré como primer Rey al Eneco Jiménez que vimos firmar en la documentación como Rey e hijo de Jimeno.

Rey desconocido y marginado hasta ahora, al que en capítulos anteriores le hemos asociado dos hijos: García Eneconis y Galindo, el que trajo las reliquias de San Zoilo. Así en bruto, sin necesidad de añadirle ningún hijo más de los que pudiese tener, encontramos una genealogía clara que sin salirnos de la documentación existente nos dirige a buen puerto.

Sin hacer mucha locura, sólo con ésta inclusión, encontramos una línea Jimena que mantiene la dinastía como herencia de primogénitos. Sin cosas raras y con fuente documental.

Recordemos del otro día cómo quedó el árbol de Eneco Jiménez:

Eneco Jiménez

¡

García Eneconis   y Galindo Eneconis

                                              ¡

                                 Fortún Garcés

Ahora veamos cómo queda la línea de García Jiménez “el cerretano”, tras los avances desgranados hoy:

García Jiménez

¡

Jimeno y Eneco Garcés

           ¡

             García Eneconis

           ¡

           Sancho Garcés I

Para reconocer ésta realidad sólo ha hecho falta una sola coincidencia. Encontrar solamente un nombre que pueda ser confundido. Uno. Encontrar a dos García Eneconis que puedan solaparse. Pero…hasta eso tiene fácil solución atendiendo a las crónicas, pues el primero de ellos, el que mantiene la línea de Eneco y se hace con la corona Pamplonesa, sabemos que firma documentos mínimo hasta el 880 donde le vimos en el capítulo anterior firmando con su propio hijo Fortún. El otro García Eneconis lo encontramos falleciendo belicosamente en la batalla de Liédena, en el año de 861, y a no ser que tenga la capacidad de firmar donaciones después de ser sepultado, la confusión entre ambos es irracional.

Para llegar hasta aquí han sido necesarias muchas horas de estudio no sólo de lo aquí mostrado, sino también de múltiples documentos medievales, crónicas y genealogías que han ayudado y mucho a llegar a éste buen final. Una de las cosas que más ha ayudado, ha sido el estudio de sus mujeres. De nuestra Reynas.

Mantenidas siempre en segundo plano, cuando no ausentes al completo, se muestran como claro eje sobre el que vertebrar todo éste desarrollo, por mucho que copistas y escribanos la liasen parda en sus cronicones.

Voy a exponer a continuación el resultado de su estudio, que esto ya se alarga mucho y no es cuestión de liar más nombres en la madeja de hoy. Comenzaré por la mujer de García Jiménez “el cerretano”. El códice Albeldense no la menciona. En el de Roda vemos que nombra a dos; Onneca de Sangüesa, y Dadildis de Pallars. Pues bien. García el cerretano nunca se casó con nuestra Onneca. Por lo menos con la Señora de Sangüesa. Bien al contrario, sí que Dadildis parece ser su mujer.

Del García Eneconis que se señala para la dinastía Arista oficial, se desconoce a ciencia cierta quién fue su mujer. Se apunta con timidez a una Onneca-Urraca, casualmente, pero si entrar en detalles sobre su ascendencia.

Para el nuestro, el hijo de Eneco Garcés, ya hemos visto cómo en multitud de relatos se la nombra como Onneca, lanceada camino de una Sangüesa de la que fue señora.

Una prueba fácil para demostrar esta realidad: La costumbre de poner a los hijos el nombre de sus abuelos y abuelas.

Jimeno Garcés, hijo de García “el cerretano”, llamó a su hija Dadildis.

Sancho Garcés a la suya, Onneca.

Ahora si os molestáis en buscar en los códices a la dinastía Arista, veréis que, o no existe como en el Albeldense, o bien se limitan a añadir un Arista sobre una descripción genealógica de la familia Jimena.

Finalizando ya por hoy, que tela con el capitulito, un par (o tres) de afirmaciones modelo roge:

-No existió ninguna dinastía Íñiga-Arista

-Tras la muerte de Arista un rama de la dinastía Jimena tomó el control de Pamplona

-Sancho Garcés fue hijo de García Eneconis y Onneca “la rebelde” de Sangüesa

Esto es todo por hoy, en el primer capítulo dedicado a Sancho Garcés. Monarca Navarro por excelencia, fue uno de los Grandes de nuestra HISTORIA con mayúscula. Tanto, que hasta dicen de él que fue… sangüesino 🙂

Rogelio Taboada

Cantero artesanal, escritor e historiógrafo sangüesino

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