De Navarra II- La Hispania romana

Un lastre que el estudio de nuestra historia acarrea desde la romanización es la interpretación de los textos clásicos. Autores como Ptolomeo ó Estrabón son recurrentes en los estudios publicados sobre la Navarra de la antigüedad. Lo primero, hay que tener bien claro un punto principal: dichos autores, realizaron todos sus escritos sobre Hispania sin haber llegado nunca a pisar la península ibérica, valiéndose únicamente de textos anteriores más o menos acertados. Sus limitaciones geográficas son evidentes, ya que por ejemplo en las descripciones geográficas que realiza Estrabón sobre el norte peninsular, indica que tanto el Ebro como los Pirineos discurren por la península de Norte a Sur, en lugar del consabido Este-Oeste. No obstante dichos textos son un tesoro en si mismos pues aportan datos que de otro modo no se hubiesen conocido, o de hacerlo, se hubieran conocido de manera menos completa. En Estrabón encontramos una descripción de los pueblos que cohabitaban el norte peninsular en su época, contemporáneo del fin de la conquista peninsular por parte de Roma. Y los describe así:

”Así viven estos montañeses, que como dije, son los que habitan en el lado septentrional de Iberia; es decir los kallaikoi (gallegos), ástoures (astures) y kántabroi (cántabros), hasta los ouáskones (vascones) y el Pyréne, todos los cuales tienen el mismo modo de vivir.

Podría hacer la lista de estos pueblos más larga; pero renuncio a una descripción aburrida, pues a nadie le agradaría oír hablar de los pleútauroi, bardyétai, allótriges, y otros nombres menos bellos y más ignorados.”

Vemos cómo directamente asocia a los “vascones” con el Pirineo. Cabe señalar la mención que realiza de que realmente los pueblos del norte peninsular son más numerosos, pero se niega a citarlos. Pereza ó desconocimiento. Pero éste geógrafo nos dejó un par de referencias más sobre ellos, e incluso haciendo mención a nuestra Pamplona. Como la siguiente:

“A través de estos montes está la vía de 2.400 estadios desde Tarragona hasta los más alejados ouáskones al borde del océano, los de la zona de Pamplona y de la ciudad de Oidasuna (Irún) al borde mismo del océano. Por allí están los límites de Aquitania e Iberia. Los iaccetanos son aquellos en cuyos territorios luchó en otro tiempo Sertorio contra Pompeyo, y más tarde Sexto el hijo de Pompeyo contra los generales de César. Es limítrofe de Iaccetania por el norte la tierra de los ouáskones donde se encuentra la ciudad de Pompelon (Pamplona), como quien dice la Ciudad de Pompeyo”

Aquí vemos que muy orientado no está el hombre, cuando sitúa a Pamplona en cercanía con Irún, junto al océano. Después vemos cómo la identifica de manera clara con la ciudad de Pompeyo. Aquí es cuando suelo hacer un pequeño apunte. En ésta obra de Estrabón, nos aporta la mayor parte de los nombres prerromanos que tuvieron muchas de las ciudades que aun hoy existen. Irún, Jaca, Calahorra….

¿Dónde está la Iruña vascona???

Porque en ésta, que es la primera mención conocida de nuestra capital, ya la llama tal y como hoy la conocemos: Pompelon, la ciudad de Pompeyo.

A modo de curiosidad incluiré el párrafo siguiente de su escrito, pues se hace necesario para los capítulos futuros. Y dice así:

“La vertiente ibérica del Pirineo es rica en todo tipo de bosque incluso de hoja perenne, la vertiente céltica es desnuda, y la zona central encierra valles perfectamente habitables. Los cerretanos de estirpe ibérica dominan estos valles en su mayor parte, y en ellos se producen excelentes jamones”

Recuerden ésta cita de manera cómoda, tipo “los jamones de Estrabón” o similar, pues volveremos a hablar de ella. Aquí vemos cómo dice que nuestra vertiente es fértil y frondosa, mientras que la francesa es un erial. Y los valles intermedios, el Barztán etc, tierra de cerretanos. Con un par.

Paso ahora a Ptolomeo, que, sin pretender cargar mucho el asunto de las referencias para que esto no termine siendo un peñazo que aburra más que entretenga, debo de incluirlas por necesidad.

Ptolomeo, geógrafo griego del siglo II (dos siglos y pico después de la conquista de Hispania) que, sin haber visitado nunca nuestra tierra al igual que el autor anterior, dejó escrita una relación de ciudades “vasconas”, de la que hoy se valen hasta la saciedad para demostrar la existencia del auténtico y milenario pueblo vascón.

La lista es la siguiente:

Pompailón, Andelo, Gracourís, Kalagorína, Káskonton, Ségia, Alauóna, Oiassó, Etoúrisa, Bitourís, Nemeturissa, Kournónion, Iska, Ergaouíka, Tárraga y Mouskaría.

La mayor parte de las ciudades que menciona las extrae directamente de textos anteriores que relatan los avatares de las guerras sertorianas, pero es Ptolomeo el primero y único que vincula estas 16 localizaciones como ciudades de filiación vascona.

Estudios actuales justifican este posible “descalabro” del autor alegando que dicha identificación puede deberse al sistema administrativo romano, que dividía la territorialidad en bloques adjudicando a éstas ciudades el bloque “vascón”. Ni pondré ni quitaré razones a ésta explicación. Simplemente me voy a limitar a resaltar la tremenda coincidencia que se da en ésta extensión territorial, al coincidir casi al milímetro con la Galicia entregada a los mercenarios galos. Posible causa para ésta singular nominación?

Lo que sí que está claro es que en el periodo concerniente a las guerras sertorianas que consultó el autor, Pamplona existía. Iruña, no.

Sobre éste listado de ciudades hay que decir que varias de ellas siguen protagonizando encarnecidos debates sobre su ubicación, ya que de varias de ellas se desconoce su ubicación real, a alguna se le otorga una ubicación a mi parecer errónea. Incluso hay una que directamente no se ubica, aun teniéndola por aquí a mano 🙂

Para ver la realidad sobre la filiación de éstas ciudades, vuelvo a invitaros a conocer los legados que el pasado real nos ha dejado. En la nueva sala dedicada a la prehistoria del Museo de Navarra, que os recomiendo visitar, podréis ver la primera sala museística de la que de verdad se puede presumir en nuestra comunidad, encontrando en ella objetos especialmente inusuales. Sin pretender haceros spoiler únicamente aludiré a un par de Ases de Bascunes con las que cuenta ésta exposición, y que están legítimamente identificados dentro de su filiación celtíbera.

También podéis ojear hallazgos tanto accidentales como los realizados en las excavaciones arqueológicas, así como los diferentes bronces a los que ayer Javier hacía alusión.

Son varios de ellos los que se presentan como Vascones, y pasaré a describirlos brevemente pues no quería alargarme en demasía, y ya lo estoy haciendo.

La colección conocida con el nombre de “Bronces de Botorrita” es una colección de tablillas de bronce encontrados en diferentes lugares de Aragón, y que recogen sentencias relativas al uso de la tierra, regadíos y demás aspectos legales del mundo agrícola, de poblaciones tales como Alagón, o la propia Zaragoza.

Todos ellos están escritos en alfabeto ibérico, y su contenido es señalado como celtíbero. ¿Por qué no llamarlo simplemente ibero? Porque en dichos bronces pueden encontrarse palabras tales como “trikantam”, que pertenecen a otra lengua: el Galo.

Nada de vascones en ninguno de ellos. Pero cuando digo nada, es que es nada de nada.

Ahora otro bronce, el de Áscoli. Bronce encontrado en Italia que conmemora la entrega de la ciudadanía romana a varios jinetes iberos. Hace años que escribí sobre él, pero sin entrar en mucho detalle puedo afirmar varias cosas a vuelapluma, como el que TODOS los nombres que aparecen en él son nombres Iberos, e incluso pueden encontrarse nombres ya latinos, romanos, con patronímico ibero, demostrando una muy rápida romanización entre las gentes del alto Ebro. En todo el bronce no existe ni una sola referencia a los vascones, a nada vasco, euskérico ó cosa que se le parezca. Todo lo que puede encontrarse en lo referente a éste bronce que lleve el epígrafe de vascón, es porque el autor del escrito así lo ha detallado. No porque el bronce lo muestre o incluya en su texto. Si te paras a leer el por qué de nominarlo como vascón, puedes encontrar multitud de justificaciones. Como la de que el bronce es vascón, porque alguna de las ciudades que menciona está en la lista de ciudades vasconas de Ptolomeo. Punto pelota.

Para finalizar, que ya es un montón majo de palabras juntas, os dejo a modo de imagen el Opus Signinum de Mendigorría, que en la actualidad identifican con Andelo, y que como buena urbe incluida por Ptlomeo dentro del pueblo vascón, tiene su texto escrito en…ibero.

Rogelio Taboada

Cantero artesanal, escritor e historiógrafo sangüesino

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