De Navarra I- Nuestra Historia

El mes pasado en un grupo de redes sociales, punto de reunión tanto de navarros como de personas allende la muga que sienten adoración por nuestra tierra, tras un pequeño debate en un tema sobre la realidad de Navarra y los Vascones, se me ofreció  ir publicando de manera periódica pequeños artículos sobre la Historia de Navarra según la entiendo, tras éstos años de investigación y estudio sobre nuestras raíces, que aportase algo de luz a un tema que mantienen entre sombras e intereses. Artículos escritos de tal modo que cualquiera que desee adentrarse en los entresijos de nuestra historia, pueda hacerlo sin precisar más cualidad que saber leer.  Navarros, vascones, celtas e iberos suelen verse sujetos a enquistados discursos que poco ayudan a ver la realidad, y ahí que me puse a la faena.

Como siempre hay quien no tiene mejor cosa que hacer que joderla con las patas de atrás a la primera de cambio, he tenido que poner fin a dicha iniciativa grupal. No obstante, entre las llamadas, mensajes y peticiones de quienes seguían las publicaciones (que a fin de cuentas son los únicos a quienes me debo), y mis propias ganas de seguir con una iniciativa que considero tan acertada como necesaria en el mundo que vivimos, he decidido ir colgándolos aquí y de tal manera, continuar con su publicación pero ya de manera abierta a todo el mundo.

Inicio de este modo esta nueva sección, comenzando por subir los cinco artículos ya publicados, que dejaré así tal cual salieron en el grupo, por la perrería propia de editar nada que sea original.

Y el primero, dice tal que así:

El pueblo vascón no es originario ni de Navarra, ni de la península ibérica. Los vascones tienen su núcleo primario en el alto Garona, en Aquitania.

Es algo complejo que precisa de muchas matizaciones, pero entendiéndolo a grandes rasgos, pueden verse los orígenes sin mucha dificultad.

Lo primero es entender qué se denomina bajo el nombre de vascón. Si nos atenemos a las primeras descripciones en griego, la palabra utilizada para identificarlos puede traducirse como Boscón. Salvaje. Habitante de los bosques. Llámese así a los habitantes del Pirineo. No hay más que ver que todas las referencias en ese sentido, y en ese tiempo, unen en la misma frase, siempre, la palabra que se traduce como Vascón, y Pirineos. Después llegamos al Vasconum romano. Un uso que ya identifica a un colectivo humano más concreto. ¿Qué es lo que hace a un grupo humano diferenciarse como tal? La cultura está demostrado que es una cultura similar a la celta o ibera, de la que no puede diferenciarse. Los rasgos físicos, etnia o raza, de igual modo es similar a la de galos e iberos. La escritura es inexistente, pues todos los ejemplos encontrados hasta ahora son o celtas o iberos. Sólo nos queda la lengua. Es lo único por lo que puede diferenciarse un clan, grupo social o comunidad que pretenda llamarse vascón sobre otro de su tiempo que no lo sea. Con lo que llegamos al vascuence.

Como lengua, sus primeras expresiones se dan en Aquitania. En estelas tardorromanas. Si bien no es un vascuence tal y como ahora se le conoce, bien puede quedar como el origen de esa lengua. En toda la península el único ejemplo conocido es la estela de Lerga, y se reconoce por ser aquitana, que describe a difuntos de origen aquitano. Para nada a gente autóctona.

Algo que no interesa a la perroflautada cultural. El símil es fácil de encontrar: si un comerciante fenicio del siglo -VI llega a Echauri, y por una cosa u otra fallece…si ahora encontramos su sepultura, podremos afirmar con legitimidad que los habitantes de la Echauri de la antigüedad eran fenicios?

Pues eso es lo que pretenden hacer los rehistoriadores a la carta con la estela de Lerga. Es tan simple deslegitimar esa parodia como el afirmar que si el pueblo oriundo de estas tierras fuese vascón, la estela de Lerga no sería única. Navarra entera las tendría similares.

Ahora saltamos hacia atrás en el tiempo y vamos con la romanización del norte peninsular. Las fuentes clásicas nos hablan de mercenarios galos que, junto con los romanos, llegaron a ésta parte de los Pirineos para ayudarles en su conquista. En la campaña de Terencio Varron, por ejemplo, consta que tras la destrucción de Corbio, la capital de los Suessetanos, la población superviviente fue vendida como esclava y sus tierras, las de los Suessetanos, entregadas como pago a los mercenarios galos. Hallazgos como la moneda gala encontrada en Dessobriga (Palencia) éste mismo año nos ratifican más allá de toda duda la presencia mercenaria. La entrega de tierras a los galos tuvo su repercusión en nuestra comunidad a niveles que aun hoy son detectables, ya que en su conjunto formaron una nueva entidad geográfica con nombre propio: Galicia. No confundirla con la compostelana, que esa es de otro cantar 🙂

Desde el río Gállego en Huesca hasta Galar en Pamplona, Pasando por Gallipienzo, Gallur, La Galliguera ó Forum Gallorum, una extensa comarca conformó una primera entidad como territorio galo en éste lado de la cordillera, llegando finalmente a ser conocido como el Condado de la Galia (ó Galicia) descrito en la edad media por moros y cristianos.

Hay que contar que la entrega de tierras fue efectiva pero la población oriunda se mantuvo estable y siguió siendo mayoritaria, tanto de manera presencial como cultural. El dominio de los «vascones» en éste territorio se limitaba a la rentabilidad de las tierras, ya que los únicos dueños reales del territorio desde su ocupación fueron los romanos. Así mismo, las ciudades catalogadas como vasconas, fueron núcleos dedicados a la romanización de la población ibera que poblaba el territorio peninsular. A día de hoy en esas ciudades, sigue sin encontrarse ningún elemento que pueda tenerse por vascón, ya que epígrafes y estelas están escritas con signario ibérico, así como todos los elementos -cerámicas etc- se identifican de igual modo con los pertenecientes a la cultura ibera.

Contando con que en ese primer tiempo el vascuence no existía pues no se había desarrollado aun como lengua, ¿puede afirmarse que tras la conquista de Hispania por los romanos, las tierras de la actual navarra contaron con población vascona?

Sujetándolo con pinzas y tapándose la nariz puede hacerse, aunque lo suyo es hablar con objetividad de una población gala, y careciendo del vascuence, que es lo único que diferencia a un pueblo que pueda llamarse vascón como rasgo identificativo.

El desarrollo de las civitas con población indígena de caracter ibero, y bajo mandato directo de la administración romana, invita a pensar que estos «vascones» que hicieron su primera entrada en nuestra tierra como aliados de los conquistadores, no dejaron tras de si ningún legado cultural tangible pues se diluyeron rápidamente en el mundo romano, y mucho menos pasó a formar un pueblo milenario anclado a ésta tierra desde que el mundo comenzó a rodar.

El único rastro que puede adjudicársele a ésta primera invasión transpirenaica es el nombre de alguna de sus ciudades, ó el uso de deidades galas a éste lado de los Pirineos.

Calahorra es buen ejemplo de ello, encontrando la original en el alto Garona, en el territorio natural de los futuros vascones, y sus dos nuevas colonias peninsulares; la riojana que todos conocemos, y la que existió cercana a Zaragoza y que se mantiene documentada en las fuentes clásicas. Todas ellas identificadas con el pueblo Kalakoriko. Los Calagurritani de las fuentes romanas. Incluirlos como pueblo vascón, teniendo todo el sustrato celta…pues no sé, la verdad.

A muchos les vale sólo con la posibilidad para afirmarlo. A mí…como que me cuesta un pelín más 🙂

Rogelio Taboada

Cantero artesanal, escritor e historiógrafo sangüesino

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